Representación Pirámide.

Pirámide recta con la base contenida en el plano horizontal de proyección.

Representaremos en el ejercicio de la figura 9 una pirámide recta, de base cuadrada y altura -h- definida, sobre el plano horizontal de proyección. Dibujamos la base cuadrada  de vértices A, B, C y D por sus proyecciones. Para ubicar el vértice superior trazamos por el centro del cuadrado de la base el eje que es una recta vertical con la altura -h- dada.

Pirámide oblicua a ambos planos de proyección con la base contenida en el plano horizontal de proyección.

Para representar la pirámide de base y vértice superior conocidos, bastará con unir el vértice superior con los vértices de la base para obtener las proyecciones de las aristas laterales. La altura de la pirámide es la distancia entre el vértice superior y el plano que contiene la base. Fig. 10

Pirámide recta y oblicua con la base contenida en el plano horizontal de proyección.
Pirámide recta y oblicua con la base contenida en el plano horizontal de proyección.

Pirámide con la base contenida en un plano oblicuo.

Representaremos una pirámide recta de altura determinada y cuya base, perteneciente a un plano Q dado, es un triángulo equilátero del que conocemos su centro O perteneciente al plano Q. Representamos la base para un triángulo de lado y orientación arbitrarias pues no están definidas en el ejercicio.

Pirámide con la base contenida en un plano oblicuo.
Pirámide con la base contenida en un plano oblicuo.

Al ser una pirámide recta y regular, el eje es perpendicular a la base (y por tanto al plano Q de la base) en el centro del triángulo equilátero, trazamos por tanto por las proyecciones diédricas del centro rectas perpendiculares a las trazas del plano. La altura, recta perpendicular trazada desde el vértice superior T al plano de la base (coincidente con el eje), nos viene determinada en verdadera magnitud.

Para situar la altura en proyecciones diédricas tomaremos un punto arbitrario M del eje y calcularemos, mediante giro, la verdadera magnitud del segmento MO. Sobre el segmento M1-O en verdadera magnitud situaremos a partir de O la altura dada y deshacemos el giro obteniendo de este modo las proyecciones diédricas del vértice superior T.

Definido el vértice superior T, lo unimos con los vértices de la base A, B y C  obteniendo de este modo las proyecciones diédricas de las aristas laterales. Concluimos el ejercicio dibujando las aristas vistas y ocultas del cuerpo. Fig.11

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